Una cuestión de narices
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15 de Septiembre de 2008 | Lucía Etxebarria
Decía Pascal que si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, la faz del mundo habría cambiado, porque ni César ni Marco Antonio hubieran perdido la cabeza por ella. Pero, sintiéndolo mucho, el hecho de que la nariz de Letizia se haya acortado no cambia en absoluto la faz de España, porque la crisis sigue empeorando, el sistema judicial sigue colapsado, y los despidos y las suspensiones de pagos siguen a la orden del día. Eso sí, durante una semana yo solo he leído y oído hablar de la nariz de Letizia.
Nadie vio en la tele yanki a los niños iraquíes destrozados por las bombas, ni los féretros de los soldados regresando al país. Pero de aquella Terri Schiavo (no sé si se acuerdan: el marido quería desconectarla y los padres no) estuvo en pantalla casi 24 horas al día. Día a día, hora a hora. Hasta que esta pobre mujer falleció sin saber la cantidad de imágenes obscenas que había provocado, en el peor sentido de la palabra, el que nada tiene que ver con el sexo. En esas semanas murieron cientos de iraquíes e, incluso, de soldados americanos que ni siquiera fueron noticia, más allá de las estadísticas diarias.
Cortinas de humo. Son los medios de comunicación los que crean la opinión pública desde la hiperrealidad, desde un simulacro infinito de una realidad que se desvanece en las imágenes digitales. Decía Steiner que lo que no se nombra no existe. Pero eso ha cambiado. Y ahora es: lo que no se ve en la tele no existe.
http://www.adn.es/blog/lucia_etxebarria/opinion/20080915/POS-0002-cuestion-narices.html
















Mario Rodriguez Duran dijo
un saludo
15 Septiembre 2008 | 06:48 PM